Llegó noviembre raudo y veloz, estabas allí, mas no lo había notado, ¡me tomabas fotos! ingenua yo por no notar, que te gustaba mas allá de tu idiosincrasia; podíamos charlar horas, yo esperaba que te vayas para seguir jugando, pero tu estabas allí tan pesado, -contemplándome- ¿Cómo no me había percatado?, si hasta me mirabas con esos ojitos; grandes, todos brillantes, tus pestañas largas y trinchudas, tus cejas tan desordenadas y yo que deseaba que te vayas, porque aveces me aburría jugar contigo. Un día quise ver el anochecer de noviembre y tu estabas allí acompañando mi solitaria imaginación y dijiste:
- ¿Te gusta mucho la noche?-
-"Solo me gusta disfrutar su olor, gracias por acompañarme muchacho de ojos brillantes"-
Sonreíste y tocaste mi mentón girándolo hacia tu mirada...
-¡Me gustas! Solo pienso noche y día en besar esos labios que siempre brillan y huelen a fresas frescas, tal vez sentarme a tu lado a ver las noches, jugar al monopolio y beber un vino dulce, siempre a tu lado-
Te bese tanto, hasta que me dolieran los labios, todo el día hablábamos, me encantaba oírte, escuchar hasta que me cuentes si un mosquito tuvo la insolencia de posar en tu ropa; fui tan celosa contigo -¡eras tan mío!-, que hasta soñaba corriendo campos florales yo en vestido de boca ancha y tu con pantalones cortos, para abrazarme y hacerme el amor, como solíamos hacerlo en todos lados.
Un día llegó junio, te fuiste de mi lado con engaños, -¡embustero!-; robaste mi alma, me dejaste sola aguardando tu regreso... Ingenua nuevamente esperé calladita, conté los días y un día jugando a las compras te vi; con un nuevo noviembre, con los mismos ojos brillantes con los cuales me enamoraste, -¡exactamente igual!-, te vi como contemplabas a aquella muchacha de piel carmesí; solo pase por tu lado para desengañarme y volteaste a verme, fingí alegría y levante una ceja, -¡Te dije adiós! -. Entrábamos a enero con un hermoso sol de verano; mi noviembre triste lo envolví con restos de flores que guarde en un libro para tener un recuerdo de nuestra novela y lo boté al escusado; conocí un febrero jugando cartas,
¡Febrero me encanta amarte!,
Siempre tengo la sensación a las 5pm de lirios a mi nariz, es mi febrero acercándose a mi puerta; hoy con boletos de viaje al campo floral que soñé con un noviembre al cual amé.